Los símbolos más frecuentes que Machado utiliza en sus obras son:
El paso del tiempo: la infancia, el reloj, la tarde, el paso de las estaciones, el agua (cuando fluye), los caminos, las galerías.
La monotonía: la noria, el mundo infantil.
La muerte: las campanas y campanarios, los cementerios, los cipreses, el agua (cuando está estancada o parada: lagos, charcas, mar).
La vida: sueño, camino, los ríos, agua (cuando brota).
La poesía y los poetas: abejas (los poetas), colmenas, miel (el poema).
En estos poemas vemos reflectados algunos de los símbolos anteriormente nombrados:
“Pasan las horas del hastío”, el símbolo del paso del tiempo, es el predominante. El poeta nos cuenta que cerrado en una habitación, las agujas del reloj han ido moviéndose hasta llegar a la tarde, después de una larga mañana.
“Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario”, observamos el símbolo del paso de las estaciones. Expresa los cambios producidos de una estación a la otra, del frío, triste y blanco invierno, hemos pasado a la cálida, alegre y colorida primavera. Cada estación del año, representa el estado de ánimo del poeta.
“Las ascuas de un crepúsculo”, encontramos el símbolo del agua que representa la muerte. Mediante adjetivos que complementan al concepto, intentan transmitir desolación, soledad y muerte: negro cipresal, glorieta en la sombra, amor de piedra, marmórea taza…
“El limonero lánguido suspende”, trata la nostalgia y el recuerdo que siente Machado, de la evocación de la infancia como paraíso perdido(símbolo). Utiliza las imágenes del jardín y de la tarde para hacer referencia al recuerdo. Las sensaciones y los recuerdos fluyen a partir de la soledad del poeta.
“He andado muchos caminos”, los caminos son el símbolo de vida. Machado toda su vida ha tenido que tomar decisiones y emprender distintos rumbos. Nos cuenta que ha visto a las personas trabajar, bailar, cantar…resumiendo, “vivir”, pero como todos los caminos siempre hay un final al que se llega, la muerte.